¿Qué es la felicidad? ¿Es posible llegar a ella? ¿Quien afirme ser feliz realmente lo será o es simplemente un espejismo de una quimera, algo que todos anhelamos conseguir y que nadie puede lograr? Estas son cuestiones que todos los seres humanos nos planteamos en algún momento de nuestra finita vida. El ejemplo más claro se encuentra en las aulas de los más pequeños, cuando les preguntan qué quieren ser de mayores, y algunos de ellos responden “yo solo quiero ser feliz”. La felicidad no es algo tangible, y por tanto no existe una ciencia exacta para poder medirla. Siguiendo con el ejemplo de los niños, cuando les entregamos algún juguete nuevo, está nevando o incluso al ver a sus personajes favoritos, les preguntamos si son felices y ellos nos responden que sí, porque es verdad, ellos se sienten felices, están experimentando un sentimiento de euforia al realizar una acción que así lo provoca. Pero ¿es esto la auténtica felicidad? Stuart Mill afirmaría que no. Según el, siguiendo...